sábado, 4 de julio de 2009

Una novela de bolsillo



Borrosa portada, intensa caligrafía
respira todavía en mis costillas
relato impetuoso que empieza en una aldea
raudo traspasa docenas de páginas
dobla una alameda
deletrea por una avenida
y se detiene en la puerta de un edificio

¿Sabes cómo te espere al final?
fue tiempo, espacio y oxígeno
fueron latidos, fiebre y hastío
fue amor en silencio
vida en secreto
espera inútil
trabajo extra (sin paga)

En una hoja cae discreta el otoño
el viento riega la pólvora de lo vivido
bastó una simple colilla
y ardió todo …, todo
No pude borrarte de mis clavículas
ni soltarte de mi bufanda
como tejuelo seco
te saliste de mi ruta

El azar nos tropezó en un ascensor
fingimos no conocernos
de reojo
nos exploramos…
Habría bastado una palabra
un suspiro, un gesto
tal vez otra colilla
Pero en la encrucijada
en la duda
en el adiós feroz
sobre todo, en un elevador
la puerta al final debe abrirse

Quién diría, que el paso para salir
era la distancia que faltaba
para voltear la misma página
donde tú y yo nos perdimos para siempre

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